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¿Cómo puedo proteger mi idea de negocio?

Queremos dedicar este post a responder a una pregunta que puede surgir cuando emprendemos un proyecto nuevo: ¿cómo protejo mi idea? Como explicamos a continuación, lo más eficaz desde el punto de vista legal es firmar un pacto de socios. Más adelante dedicaremos otros post a profundizar sobre este tipo de pactos.

Primer paso: tengo una idea, y parece que es buena.

En España, las ideas no son objeto de protección. Lo que se puede proteger mediante una patente son invenciones, que deben cumplir unas características determinadas (novedad, actividad inventiva, aplicación industrial).

Así que si tu idea se basa, por ejemplo, en un algoritmo que has desarrollado conviene patentarlo. Pero en muchos casos lo que tenemos es simplemente una idea, intangible, que no se puede proteger legalmente.

Siguiente paso: Constituyo una sociedad para desarrollar mi proyecto.

El proyecto ya empieza a tomar forma, se forma un equipo y constituimos una sociedad. El riesgo más importante es que uno de los socios empiece a trabajar para la competencia utilizando información de nuestra sociedad, o nuestro Know-How, o incluso que directamente nos copie la idea de negocio y la empiece a desarrollar por su cuenta, en paralelo.

¿Qué podemos hacer?

Para estos casos, podemos acogernos a la protección de la Ley de Sociedades de Capital (LSC); sin embargo, esta ley presenta bastantes limitaciones en este sentido. Lo más eficaz es haber firmado previamente un pacto de socios.

Lo más básico: la protección de la LSC

El derecho societario permite defendernos de las conductas desleales de los administradores de la sociedad, ya que estos están sujetos a una serie de obligaciones:

  • Deben ejercer su cargo con lealtad a la sociedad.
  • Existe una prohibición de competencia (no pueden dedicarse al mismo género de actividad a no ser que tengan autorización de la junta general).
  • Tienen la obligación de mantener en secreto la información confidencial de la sociedad.
  • No pueden utilizar el nombre de la sociedad o su condición de administrador en beneficio propio.
  • Están obligados a comunicar cualquier conflicto de intereses a la sociedad.

Contra los administradores que incumplan estas obligaciones se puede ejercer una acción social y/o acción indivicual de responsabilidad. Si quien realiza este tipo de conductas es un socio que no es administrador no podemos ejercitar ninguna acción contra él

Esta protección es, sin duda, muy limitada. Por que, en primer lugar, no atañe a los socios no administradores. Y, además, el daño que se le haya causado a la sociedad no tiene por qué coincidir con el beneficio obtenido con el socio “competidor”; es decir, es posible que los perjuicios que le acarreen al administrador que ha sido desleal las acciones legales que se ejerciten contra él sean menores a los beneficios que esté obteniendo con el desarrollo de la idea.

En resumen, la legislación societaria nos deja bastante desprotegidos frente a este tipo de conductas desleales por parte de los demás socios. La realidad es que es muy lógico que sea así, ya que la función principal del derecho societario es permitir que el día a día de las sociedades sea ágil, flexible, que permita la competencia, etc.

La mejor opción: un Pacto de Socios

Frente a esta protección deficiente de la legislación societaria, el mejor remedio es firmar un pacto de socios en el que regulemos aquellos aspectos de la relación entre los socios que consideramos relevantes y que no están recogidas en los estatutos.

Se trata de un mecanismo para completar, concretar o modificar las reglas estatutarias en lo que atañe a las relaciones internas entre los socios. Por tanto, son contratos que tienen eficacia entre los socios que lo firman, al margen de la sociedad. Es decir, son vinculantes para los socios, pero no necesariamente para la sociedad. Por eso reciben el nombre de “Pactos Parasociales”. Están regidos por el Derecho de Obligaciones por lo que habrá que prestar especial atención a las disposiciones generales del Código Civil y del Código de Comercio.

El contenido de estos pactos dependerá de las circunstancias concretas de los socios, del proyecto, de las vicisitudes que se prevean, etc. Si lo que queremos es proteger la actividad de la sociedad conviene incluir claúsulas de no competencia, de no competencia y de exclusividad. Normalmente, el Pacto de Socios tiene carácter confidencial. En caso de incumplimiento, se sulelen prever penalizaciones económicas.

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1 Comment for this entry

Joyce T. Morrow
February 16th, 2013 on 1:19 pm

Sin duda alguna, los pactos de socios son un elemento que TODOS debemos introducir en nuestro modo habitual de operar a nivel empresarial, siendo una herramienta ideal para reducir conflictos entre socios, haciendo esto que el riesgo de fracaso de determinados proyectos se vea reducido.